jueves, 27 de mayo de 2010

Festejos del Bicentenario

Dejando de lado la experiencia que cuento en mi nota anterior, que es una cuestión anecdótica a partir de la cual nadie puede pretender hacer generalizaciones, se puede decir que las fiestas del 24, en las afueras del Teatro Colón, y la del 25 en la Avenida 9 de Julio, fueron grandes acontecimientos, porque la concurrencia fue multitudinaria y por los magníficos espectáculos que se brindaron.

Periodistas, analistas político, encuestadores y toda clase de opinólogos analizan el hecho en los medios y sacan conclusiones de los más variados tonos y colores en cuanto a si el gobierno puede esperar un rédito político, si la gente se manifestó por más tranquilidad y diálogo, por esto o por lo otro.

Lo único cierto es que la gente, la pro K, la anti K y la que no sabe/no contesta, salió a la calle; algunos, quizás los menos, por el significado histórico de la fecha, otros para presenciar un espectáculo, muchos para escuchar a Fito Páez, otros acaso sólo por salir a pasear en un día que pintaba lindo y se viajaba gratis. Es decir, las motivaciones y sus consecuencias pudieron ser casi tantas como el número de concurrentes y, entonces, sacar conclusiones me parece muy arriesgado.

En cuanto a lo político, Horacio González dijo, en diálogo con La Política Online, que la movilización del Bicentenario no es capitalizable en términos políticos. Opino lo mismo y, por primera vez, coincido con HG.

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